No cumplas tus sueños, te lo digo por tu bien

Había una vez un niño al que le encantaba escribir cuentos y relatar historias. A sus padres no les parecía mal que lo hiciese, pues sabían que éste no era un niño corriente y que tenía una cabeza privilegiada. “Este niño será alguien”, decían sus padres, “no hace más que escribir y leer y leer y leer”.

Cuando el niño se hizo adolescente, comenzó a apasionarle la idea de ser escritor, de ganarse así la vida, por lo que, llegado el momento, se lo dijo a sus padres. Éstos, convencidos de que la escritura que le había acompañado toda la vida no era más que un hobby, le miraron preocupados y empezaron a desalentarle convenciéndole de que no podía malgastar su enorme talento y su inteligencia en esa profesión, que lo que debía hacer era estudiar Derecho y, en todo caso, escribir en su tiempo libre.

Tanto insistió el niño en su deseo que a sus padres no les quedó más remedio que internarle en un psiquiátrico, cuando cumplió los 17 años de edad, para quitarle esa absurda idea de la cabeza. “Te queremos, entiéndelo, esto es por tu bien, no queremos que tires tu vida a la basura. Cuando seas un abogado de éxito, te darás cuenta y nos darás las gracias. Por favor, confía, somos tus padres, sabemos lo que te conviene”.

Estaba claro que los padres tenían otros planes para el niño y, dado que estaba descontrolado, la desesperación les obligó a hacer algo así. Llegaron a ingresarle en instituciones mentales hasta en tres ocasiones. El niño era muy listo e hicieron lo que creían que tenían que hacer para que no se echara a perder. Le sometieron repetidas veces a terapia de electrochoque.

Los padres del niño no se equivocaban acerca de que tenía un futuro prometedor lleno de éxitos, pero sí de que sería en el campo de la abogacía. Este niño se llama Paulo Coelho, ha vendido más de 200 millones de libros en más de 150 países, los cuales han sido traducidos a más de 81 lenguas, y es mi escritor favorito. No se rindió.

A pocos nos presionan tanto para que olvidemos nuestros sueños en pos de profesiones mucho más seguras y más prácticas que cumplan mejor con lo que se espera de nosotros. En general, cuando alguien que te quiere intenta alejarte de tu propósito de vida, verdaderamente lo está haciendo por tu bien, nadie duda de las buenas intenciones que se esconden detrás, pero flaco favor te está haciendo si con ello tu eres menos de lo que podrías llegar a ser. Posiblemente tu familia, tu pareja, tus hijos, etc., o incluso tu pandilla de amigos, te hayan intentando disuadir en algún momento de hacer aquello que verdaderamente te hacía brillar por dentro y por fuera porque no te querían ver fracasar.

Es muy duro topar con el muro que te separa de tus sueños en el círculo de la gente que más te quiere, pero encuentra en la expresión “te lo digo por tu bien” un motivo más para demostrarle al mundo que SÓLO UNO MISMO puede saber lo que le hace bien.

Para la mayoría de las personas es fundamental contar con el apoyo de otras cuando se trata de lograr objetivos ambiciosos y, especialmente, si se trata de dar un giro de 180 grados en la vida. Cuando te planteas soltar algo, como por ejemplo un empleo que ha formado parte de ti años, y de alcanzar otra cosa bien distinta, la fortaleza que necesitarás será mayor y continuada en el tiempo. Si sientes que ese apoyo no se encuentra en tu círculo más cercano, tendrás que buscarlo fuera del mismo. Esto no significa, cuidado, que tengas que abandonar a tu familia o tus amigos, distanciarte de ellos o cortar toda comunicación (recuerda que, pese a todo, la intención de apartarte de tus intereses es positiva, entienden que es “por tu bien”), sino de compartir tus metas, únicamente, con gente que esté alineada con las mismas.

Dónde encontrar a “tu grupo” es una pregunta que sólo tú puedes resolver porque sólo tú sabes lo que te apasiona, lo que te hace brillar y lo que, en definitiva, te hace feliz. Internet, las redes sociales y, en general, cualquier medio de comunicación son grandes canales que te permiten encontrar personas y proyectos con tus mismos intereses. Cuando lo hagas, te transformarás y sentirás que se teje a tu alrededor una red de energía que te sostendrá cada vez que te plantees abandonar.

Conectar con individuos que compartan tu pasión y tu dinámica de crecimiento, que vean el mundo como tú, te hará sentir que formas parte de algo, que no estás solo y, por tanto, te acercará mucho y más rápido a tus deseos. Sabrás que has encontrado “tu grupo” cuando te encuentres cómodo hablando de tus objetivos y del cambio positivo que esperas ver en tu vida. Te corresponderán dándote ánimos, haciéndote superar tus propias expectativas e inspirándote a sacar tus mejores recursos para lograrlo y, lo que es más importante, con ellos podrás ser más tú y te sentirás liberado de las cargas que otros ponían sobre tus hombros en forma de miedos que no son los tuyos.

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